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RELATO Nº1 --AGOSTO--

RELATO Nº29 --Sion--



Hola a todos, mi pequeño granito de arena para pasar estos días de cuarentena. Seamos todos responsables y permanezcamos en casa. Hay que evitar el colapso de nuestros hospitales y centros sanitarios.  Apoyemos todos #YOMEQUEDOENCASA. En los días que pueda, subiré cosillas para darles un rato de entretenimiento y hacer más amena la situación. Sin más y como siempre, espero que disfruten de su lectura. Gracias por leerme. 

 

Sion



Llevaba tiempo intentando contentar a Ellie. Mi pequeña siempre imaginó una tarta así, gigante, llena de colores y de trastos, de los personajes de sus libros favoritos y todo eso coronado por Pinchitos, su mejor amigo. Pese al tiempo y esfuerzo que me ha supuesto conseguir lo necesario para hacer el pastel de cumpleaños más impresionante de toda la historia, saber que ella va ser la niña más feliz del mundo… no puedo contener las lágrimas.

Mi pequeña Ellie ha sido el alma de este pueblecito desde el primer día que llegó a este mundo. Siempre alegre, siempre regalando una sonrisa a todo el que veía. Nadie nunca fue capaz de llamarle la atención por las decenas de gamberradas que solía hacer. ¿Alguien en su sano juicio iba a reprender a ese angelito? Con esos ojitos almendrados y las dotes interpretativas que desprendía. Con sólo ponerte serio ya comenzaba con los pucheros, y qué demonios, a sus cinco añitos me tenía totalmente enamorado. Y está el tema de Pinchitos, un andrajoso peluche en forma de estrella de mar que había pasado por tantas manos, que el rosa sólo se intuía. No se separaba de él nunca, ni cuando se perdía para sus travesuras. La más famosa era esconderse dentro de un cesto de grano que todo habitante del pueblo tenía en la parte trasera de la granja. Pese a su perseverancia, era muy fácil encontrarla, sólo tenías que seguir las risitas.

En este sencillo pueblo, por llamarlo pueblo, salimos adelante gracias a los esfuerzos del alcalde y fundador, Adrian Scott. Este, tras pasarse unos treinta años vagando por todo el país tras el gran cataclismo, decidió asentarse a las faldas de una montaña. En la pequeña llanura al refugio del macizo, encontró tierra fértil y poco a poco, fue acogiendo familias errantes o simples viajeros para fundar lo que hoy llamamos Sion. No somos muchos, unos cuarenta distribuidos en granjas comunales. Aquí no existe el sentido de la propiedad, ni la jerarquía. A Adrian le llamamos alcalde por respeto y su palabra tiene peso en la comunidad, pero se escucha tanto como la de cualquiera de nosotros. A menudo se hacen reuniones en las que todos participamos y ahí tomamos en cuenta la opinión de cada uno, actuando en el beneficio de todo Sion. Es mejor así, nos evitamos los males de la antigua cultura, así como religión, monogamia, dinero, política…todo se quemó con el desastre y cuanto más olvidemos esa vida, más felices seremos.

En la última de esas reuniones, propuse hacer el pastel de cumpleaños para Ellie. Nadie puso objeciones. Pese al semblante serio de todos, ninguno se opuso, la reciente muerte de su madre y mi  compañera estos últimos años, ha conmocionado la comunidad. Fue de las primeras en llegar tras la fundación de Sion y todos la amábamos como si fuera parte de la familia. Cabe decir, que Ellie es la primera niña que nace desde que tuvo lugar el cataclismo y puede que, por eso, en todo el pueblo ninguno de nosotros le negara nada.

Si me pongo a pensar en el desastre, en el posterior declive de la humanidad hasta el punto de casi desaparecer, me deprimo. Yo tenía una pequeña pastelería en un pequeño condado de Texas cuando sucedió todo. Por desgracia la histeria, los saqueos y la escala de violencia me arrebató a mi familia. Tras las primeras semanas en la que la mayor parte de la población entre París y Nueva Delhi falleciera en cuestión de días, una terrible enfermedad, derivada del impacto del cataclismo afectaba a los niños y a muchos adultos los dejaba estériles. A los niños le empezaba a salir una especie de erupción verdusca, que se extendía en un par de días. Sobrevivían uno de cada mil, en el mejor de los casos. Imaginaos un mundo en el que sabes que, con toda probabilidad, seas el último en pisarlo. La sexta extinción en masa de la tierra y nos tocó vivirla.  En un mundo devastado, nada pudimos hacer, sólo llorar la pérdida de tus seres queridos. Por eso es tan importante todo esto que hacemos por Ellie.

Ha llegado la noche, Ellie está aquí. Todos y cada uno de los habitantes de Sion ha traído una antorcha, en su honor. Adrian me ha concedido el honor de colocar a Pinchitos junto a Ellie, aunque no pueda contener las lágrimas, tengo que hacerlo, se lo debo. Por colmar nuestros corazones de esperanza durante cinco años, por llenar de color este mundo de ceniza, por ser la llama que ha iluminado brevemente nuestro camino, mi pequeña, te extrañaremos. Nos colocamos alrededor de la estructura y dejamos las antorchas en la base. Todo arde con violencia, debajo del intenso rugido de las llamas, los sollozos de las cuarenta almas desoladas de Sion.

Recordaremos su nombre hasta el fin de nuestros marchitos días, Ellie.

Comentarios

  1. ¿De qué me suena todo eso de la histeria colectiva y los saqueos? Esperemos no llegar a la violencia. Lo de la comunidad suena muy bien. Trágico final... nunca dejas de sorprendernos. No pensé que tomaría ese rumbo la historia. Adios pequeña Ellie. Me parece una idea maravillosa que vayas subiendo material nuevo durante estos días, estaré alerta.

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