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RELATO Nº1 --AGOSTO--

RELATO Nº17 --LOS POLLOS QUE CORREN CON PATAS DE SOMBRA--


Buenas a todos, antes de nada, mostrar mi gran sorpresa por la acogida que ha tenido el blog durante la semana de carnavales. Tenía muy pocas esperanzas puestas en que alguien pasara leerse algo con esto de las fiestas y resulta que las visitas se han duplicado. Es una muy agradable sorpresa. Gracias a todos.
Para esta semana volvemos a dar un pequeño "giro". En este relato tenía la misión de meterme en la piel de otra persona, escritora aficionada también e imitar su estilo. El resultado creo que ha sido más que positivo en todos los sentidos. No sólo por que haces algo diferente a lo que un servidor esta acostumbrado, si no que te acercas un poco a ver las cosas con el prisma de otro que no eres tú, desde otra perspectiva y a "pensar" diferente. Bueno, me estoy enrollando mucho. Sin más espero que disfruten con la lectura tanto como yo disfruto escribiéndolas.





Los pollos que corren con patas de sombra




Laura paseaba junto a Humphrey Bogart por el pequeño parque del pueblo cerca del atardecer. El otoño era su estación favorita. Observaba durante horas  como el fino manto dorado y rojizo que cubre el suelo, parecía cobrar vida. A veces con movimientos rítmicos como un ligero oleaje; otras se arremolinaban embravecidas ascendiendo hacia el cielo carmesí; había días, los más impresionantes, que el viento alzaba todas y cada una de las hojas en un enérgico baile asíncrono, un vaivén alocado, una orgía cromática donde ella era el centro de esa fuerza vital. A todo esto, Humphrey corría como poseído detrás de toda esa marabunta  de hojas. Era muy especial.

Fueron casi inseparables desde que se conocieron. Al principio, él la abrumo con su intensa energía y su vida rigurosamente rutinaria. Ella tenía otro tipo de aura, era como una tormenta a punto de estallar, tan imprevisible e intensa que durante los primeros meses sólo se escuchaban gritos y largos silencios para luego volver a los improperios y las súplicas a lo divino; ambos se regían por una ley física elemental, polos opuestos se atraen.  En esos largos silencios permanecían en el sofá acurrucados uno junto al otro regalándose pequeños besos y caricias, miradas de complicidad hasta que un agudo mordisquito, una tunante dentellada a traición de él, desataba la tormenta, y ella alzaba la voz, y él miraba con ojitos llenos, acaramelados.


Aquel día, la primera vez que se vieron, Laura volvía del supermercado, llevaba un poco de fruta, algún que otro artículo de limpieza, y un pollo del asador de Juanita. El apareció como por arte de magia  tras sus pasos, como hipnotizado, cual sonámbulo perdido en su propia habitación. Cuando Laura reparó en él, se asustó, dio un pequeño respingo hacia un lado y perdió el equilibrio. Se le cayeron las bolsas al suelo, el pollo huyó despavorido con cuatro patas de sombra y ella se resignó a dar otro viaje a donde Juanita.

Al día siguiente la sombra volvió a visitar sus pasos. Laura le esperaba con un arma de atracción masiva, salchichas. Al poco tiempo ya la esperaba cada mañana en la puerta de su casa. “¿Serás tú mi apuesto galán que me acompañe cada día?”  Le preguntó con amable retórica. Su mirada lo abarcaba todo, pero en el centro de su eje estaba su fuente de alegría. Una simbiosis perfecta los alejó de la soledad y de los truenos de su estómago.

El parque llegó después y el otoño dejó un conjuro de unión entre sus almas.

Comentarios

  1. Un relato muy divertido jajaja. Sobre todo cuando le quita el pollo jajaja me recordò un episodio parecido con mi perro, pero en vez de pollo con chuletas jajaja.👏👏👏👏👏👏👏

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  2. Y asi dos almas se complementaron por arte del destino. Una historia muy bonita entre laura y... su perro, ¿verdad? Jajajaja dejas el suspense y que nuestro cerebro dude entre suposiciones y apariencias evidentes. Muy buen relato.

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