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RELATO Nº1 --AGOSTO--

RELATO Nº2 --DESTELLOS EN LA NOCHE--


Hola a todos. Hoy es día de relato. Toca algo más serio, más oscuro. Reconozco que hay una notable influencia a los cuentos de Poe. Tras muchas correcciones y cambios, me he hartado de mi mismo. Parece que nunca estoy satisfecho con el resultado, así que mejor que sean ustedes quienes den vuestra opinión y "veredicto".

 Muchas gracias a los que pierden un rato de su tiempo.

¡Actualizado! Esta noche he realizado varias y substanciales correcciones a fin de una mejor lectura y comprensión.

Vuelvo a dar las gracias por vuestro tiempo y apoyo.


 Destellos en la noche



—Esta maldita tormenta va a destrozar la casa. 

La lluvia golpea los grandes ventanales de mi despacho con tanta fuerza, que temo que en cualquier momento los tire abajo. Jamas había visto un temporal así. Hay rayos y truenos tales, que se diría que el mismo Zeus pretendiera destruir nuestro mundo terrenal. 

Y heme aquí, en la penumbra, sólo interrumpida por la ira del cielo, obnubilado, meciéndome en la silla de mi escritorio, dando la espalda a los “dioses” mientras oteo las infinitas líneas irregulares de los estantes en busca de una razón.

¡Qué soberbia! ¡Sí!, la más absoluta de las soberbias me ha traído a esta tempestad. A mi edad, se supone una madurez y una sabiduría elevada; “cuanto más gris tienes el cabello, padre, más profundos son tus razonamientos”. ¡Ese vástago mío es ladino y mezquino! Siempre hablando de sus proezas en la Gran Guerra, y cuán agradecido está de su ascendencia; ¡Ja!, ¡grandiosa ha sido su habilidad para envenenar mi mente!, siempre llenando mi ego con elogios, ¡maldito rufián! 

Hace unas horas, en el crepúsculo, cuando me decidía a ojear el correo, entre todos los papeles,  hallé una nota de William White, “Lo lamento, Henry, se ha perdido todo”. Me observo con estupor en la tragedia griega que se cierne sobre mí, y el primer y aterrador rayo desgarro el  ocaso. Dejé caer mi cuerpo sobre la gran butaca del despacho balbuceando: —un viernes negro... viernes negro... negro...

Sigo sin hallar respuesta.

Me siento agotado, hasta respirar  supone un esfuerzo. De súbito, suena el teléfono. Me sobresalta, no por el ensordecedor timbre del aparato, si no por la duda. ¿Quién podría llamarme tan cerca de la medianoche ? 

Al descolgar el interfono, oigo una respiración lenta, austera. Balbucea algo ininteligible y hace una prolongada pausa para respirar. Sin duda hay algo familiar en su voz, en su tono. Parece tanto o más  apesadumbrado que yo.  Sólo oigo: 

—La respuesta a tu pregunta se halla en la nube rosa...—apenas atisbo  su respiración y silencio.

—Una nube rosa, una nube rosa...—repito varias veces como un monje orando.

 Suena las campanadas de medianoche en mi vejo reloj, —La hora de las brujas... y un resplandor tan cegador como si cien soles cayeran sobre mi, inunda toda la estancia y tras de sí, el cielo se quiebra como si las trompetas del inframundo repicaran en mis oídos, tirándome al suelo de mi butaca. Todos los ventanales del despacho saltan en mil pedazos; la ira de los dioses arrasa con todo a su paso. Me arrastro por la estancia embravecida, reptando, tan torpe y pegado al suelo como una lombriz.  Cerca de alcanzar la puerta de salida, me sobresalta un terrible crujido, ¡uno de los estantes se abalanza hacia mí!


Despierto sobresaltado sobre mi escritorio, todo esta bien. La tormenta sigue castigando con fiereza contra los ventanales que ahora aparecen intactos. Estoy aturdido, no acierto a distinguir ya entre el sueño y la vigilia. Me viene a la cabeza la enigmática llamada. ¿Una nube rosa? ¿Cómo o dónde demonios iba a resolver esta ruina con algo tan etéreo e intangible? 

Sí, sí puede ser... algo... algo de la La Gran Guerra. El lodo... la lluvia... las alambradas... Ese William enriqueciéndose con la muerte. ¿Cómo era? Sí, al final, cuando todo acaba y sueltas el aire. Henry Jr. me lo contó más de una vez. Destellos en la noche. Truenos artificiales. Tormentas de fuego y muertes silenciosas. Tiene que ser eso. Y Walter esta aquí.

Por razones que no alcanzo a dilucidar, alargo mi mano hacia el teléfono, acciono el gancho varias veces,  sin esperar respuesta.  No me sorprende que alguien atienda la llamada, pese a estar cerca de la media noche. 

—Deberías  darte cuenta, no... no lo sabes aun... ¿entiendes? Lo de la guerra y el silencio, lo del fuego y el lodo. El frío, el hambre, el tiempo indefinido, la noche en el día y el año sin estaciones.

Creo, creo que mi voz es tan débil y profunda que apenas me oigo. Al otro lado solo se atisba una respiración, parca, lenta, como de alguien en los estertores de la muerte.

—La respuesta a tu pregunta, se halla en la nube rosa. 

Dejo el interfono sobre el escritorio. 

Suenan las campanadas de medianoche: 

—Ese viejo reloj... si, la hora de las brujas.

Walter se presenta ante mí. Tengo su único ojo frente a mí, un cíclope con la mirada fija hacia el Tártaro. Dejo que se apoye en mi frente. 

—Hombres que mueren, Hombres que se enriquecen con ellos, Wall Street es una amante despiadada.

Siento el tiempo ralentizarse, el cíclope del Tártaro suelta al cancerbero ovalado en mi busca. Siento primero la luz ígnea, como ésta abrasa mi piel. Siento como Walter atraviesa mis pensamientos y cuando se apaga mi vida, y mis ojos cierran el telón,  miles de partículas rojizas empapan mi rostro. 


La nube rosa.



                                                                                                                                     Javier V.

Comentarios

  1. Muy bueno!! No estar nunca satisfecho con el resultado es la firma de todo buen escritor, pues tiene un mundo tan espectacular en su interior que las palabras llegan a quedarse pequeñas. Excelente!!

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    1. Reconozco que consigue engancharme desde el primer minuto. Sencillamente estupendo!

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    2. Muchas gracias por tus comentarios. Buscar cada palabra y quedar satisfecho con el resultado ha sido sumamente difícil. Un saludo

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  2. Desde el primer instante la lectura te sumerje en un entorno lúgubre y tenebroso, lleno de tormento, pesar e intriga. El relato que compartes nos muestra una historia compleja, interesante y atrayente.

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    1. Espero haberte entretenido duranto un rato al menos. ¡Un abrazo!

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  3. Me gustó muchooo.
    Muy imaginativo y sorprendente.
    Sigue así
    👏👏👏👏👏👏👏

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    1. Intento mejorar con cada línea que escribo. Gracias por tu apoyo. Un beso 😘

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  4. Interesante relato lleno de enigmas desde que empieza hasta que termina me gustó bastante 👍👍

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    1. Aunque no lo parezca, aún le queda por pulir. Muchas gracias por leer y comentar. Un saludo.

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  5. A mí que me gusta mucho Poe y mi escritor favorito es Lovecraft,me ha sorprendido gratamente.

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    1. Muchas gracias por tus comentarios. Haber logrado sorprenderte como lector es de sobra recompensa. Espero verte a menudo por aqui. Animo a todxs a preguntar y a dejar aqui vuestras impresiones e inquietudes. Estaré más que encantado de respoderos. Un cordial saludo.

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